domingo, 8 de julio de 2007

Nuestros Envejecientes; Historia Viva de la Vida

La gracia de Dios sea sobre todos aquellos que visiten este espacio.
  • Nuestra visión es emplear la fuerza de la juventud como plataforma para la vejez.
  • Nuestra misión es, ayudar en todo lo humanamente posible a que la vida de los adultos mayores, sea mas llevadera, agradable y apegada a Dios.
  • Nuestra meta: servir "a tiempo y fuera de tiempo, entendiendo que quien sirve; sirve".

* ADULTOS MAYORES,
*ENVEJECIENTES,
*PERSONAS DE LA TERCERA EDAD,
*ANCIANOS,
*VIEJITOS
NO IMPORTA EL NOMBRE,LO CIERTO ES,
QUE ES LA EDAD A LA QUE TODOS LLEGAREMOS;
SI NO MORIMOS JÓVENES.
LES HABLAMOS DE: "LA EDAD DORADA"

FUNDACION HOGAR BET-EL, INC.
Fundado el 12 de febrero de 1983
Decreto No. 458-8RNC. 4-01-51411-7

Santo Domingo, República Dominicana

"Sirviendo con amor y entrega a los que antes nos sirvieron
es gran estima para Dios"


Dirección Oficina en Santo Domingo.
Calle Juan Isidro Pérez, edif. no. 6, 1era planta, Esq. Peter Diaz, Zona Colonial, Rep. Dominicana.
Teléfono 809-689-1643. E- mail. hogarbe.tel@codetel.net.do

Dirección Hogar en Santo Domingo.
Calle Manuela Diez No. 112, casi Esq. Josefa Brea, María Auxiliadora, Santo Domingo.
República Dominicana. Telf. 809-538-8646.

Dirección Hogar en Monte Plata.
Calle Dr. Julio Abreu Puello No. 5 .
Telf. 809-551-3046

Las canas; hilos de plata, con los que Dios cose la experiencia,
Las arrugas; caminos en la piel, que llevan al alma,
El andar lento, el hablar bajo;
señales de haber ganado la batalla los años,
Proteger la vejez; es coronar el ciclo de la vida .



TU APORTE IMPORTA



"La edad solo es un don, que te muestra lo que has vivido.
Descubramos su valor".


En el año 1983, surgió el hogar de ancianos Bet-el, cuyo nombre significa; “casa de Dios y Puerta del Cielo”, bajo la inspiración de su fundadora Pastora Ana De Jesús Restituyo de Bidó, quien prefiere que se hable de personas envejecientes o adultos mayores, no de ancianos.

Inicialmente la idea de la Pastora Ana, era ir a la casa de algunos ancianos, darles de comer, bañarlos y compartir con ellos, labor que se hizo en una primera etapa, pero luego se dio cuenta de que en realidad hacía falta un lugar donde los envejecientes recibieran el trato que merecen como seres humanos, dando inicio así a lo que hoy es una hermosa realidad.

Actualmente Hogares Bet-el funciona en dos locales, uno en la capital y otro en Monte Plata.La mayoría de los ancianos y ancianas que llegan al hogar, son de sectores capitalinos como Villa María, Maria auxiliadora, 27 de febrero, Guachupita, Gualey, Las Cañitas, Bameso, Sabana Perdida, Los Mina, entre otros.








“Por una razón u otra, ellos escogieron Bet-el para vivir sus últimos días junto a personas que comprenden su situación. Allí juegan, ríen, lloran y reciben visitas de familiares, amigos y de la comunidad" dice la Pastora Ana.


Para ingresar al Hogar no hacen falta complicados requisitos, ni se toma en cuenta credo, ideología, clase social, color, raza o nacionalidad.


SERVICIOS.

El hogar ofrece los servicios de alimentación, higiene personal, rehabilitación, terapia y salud a los envejecientes que están interesados y a los que van al lugar por la mañana y regresan a sus casas en las tardes.


PERSONAL El personal de Bet-el, esta compuesto por médicos geriatras, psicólogos, enfermeras, bionalistas, cocineros, personal de limpieza, además del de oficina y seguridad.



ACTITUD DE LA GENTE

Ana de Jesús de Bidó, directora del Hogar, opina que pese a todo, la población dominicana comenzó a cambiar su actitud hacia los ancianos y ahora es mas comprensiva y ofertadota de cariño hacia este estado de la vida al que llegan todos aquellos que no mueren jóvenes.

COMO VEMOS A LOS ANCIANOS ,ENVEJECIENTES O ADULTOS MAYORES


Cuando se pregunta a las personas por el concepto de ancianidad, por lo general piensan en enfermo, cansado, amargado, arrugado, etcétera.


Es triste que en la mayoría de la gente exista una idea tan negativa al respecto. ¿Por qué pasa esto? ¿No sería mejor eliminar el pesimismo y valorar esta etapa de la vida?

Es cierto que muchas personas de edad avanzada padecen enfermedades, se sienten solas y tristes, y por lo general siempre se están quejando, repiten las mismas historias y repelan de todo.

Pero, ¿no tendremos nosotros parte de la responsabilidad de que algunos ancianos se comporten de esa manera?Tal vez las personas mayores no se enfermarían tanto si no se les hiciera sentir como inútiles.Si por el contrario, se les anima a seguir teniendo una vida activa aumenta su autoestima.

Recordemos que la salud psicológica está muy relacionada con la salud física.

Si repiten siempre las mismas historias, tal vez no sea porque "ya están viejitos", sino porque ya no salen, su vida sedentaria les impide tener novedades que comunicar.

Su amargura o tristeza puede disminuir si se les visita más seguido, si se sienten amados por todos sus seres queridos.







Jóvenes por dentro

A pesar de todo, hay un gran número de adultos mayores que son jóvenes interiormente, pues llevan la alegría de vivir por dentro y la reflejan con su deseo de seguir desarrollándose personalmente y, ¿por qué no?, también profesionalmente.

¿Por qué cortarles las alas?No es justo que muchas personas les cierren las puertas a los mayores cuando intentan conseguir trabajo.

Todavía tienen mucho que aportar a la sociedad, y si sienten esas ganas de desarrollarse laboralmente, lo más probable es que pongan lo mejor de su parte para que todo salga bien.

En nuestra cultura occidental es común la discriminación a los ancianos, y no sólo laboralmente, sino también social y familiarmente.

Socialmente no se crean los suficientes centros de esparcimiento para ellos, además se vuelve difícil que en un mundo tan acelerado como el nuestro, una persona de la tercera edad muestre su independencia para trasladarse de un lugar a otro.

Muchas veces familiarmente, cuando no quedan olvidados en un asilo, se les trata mal, o simplemente es un tedio para los hijos estarlos cuidando.

Hay familias que se turnan para cuidarlos cada quien una semana, pues no aguantan más tiempo con ellos.

Esta actitud de discriminación que se toma algunas veces (o siempre) es poco inteligente, pues, pensándolo bien, un día todos llegaremos a esa edad, y se nos tratará de la misma manera.












El valor de los ancianos

Las personas mayores son una fuente abundante de conocimientos que han obtenido de su experiencia.

Estoy segura de que cualquier persona se siente satisfecha de compartir lo que ha aprendido, y ellos no son la excepción.Tanto adultos como jóvenes y niños podemos escuchar sus sabios consejos y palabras.

Son un vínculo entre el pasado y nuestro presente. Nos comparten su alegría cuando llegan a su vejez satisfechos de lo que han hecho en su vida.

El abuelito se puede comportar como un niño, un joven y un adulto, dependiendo de la situación, y jugar, bromear o contarnos sus historias.Estrada Inda dice: "Una familia sin viejos es una familia sin complemento histórico, una familia mutilada".












Déles su lugar.

¿Qué hacer para rescatar el valor de los adultos mayores?

Imitar la cultura oriental. Según el Dr. Lauro Estrada Inda en "El Ciclo Vital de la Familia", en Oriente existe entusiasmo y veneración por alcanzar una mayor edad.
En China, el joven trata de igualar la pose y dignidad que le son propias al viejo, y los ancianos tienen privilegios como dejarse crecer la barba o de hablar mientras los demás escuchan.
-Educar a la infancia del país.
Con programas escolares donde se trate el tema de la tercera edad, se les enseñe el valor de la ancianidad y se les lleve a visitar las instituciones dedicadas a su cuidado.
Es importante mostrarles a los niños que no sólo existen asilos donde muchas veces hay ancianos tristes y enfermos, sino instituciones donde se les dan clases de baile, de manualidades y demás talleres, que esta edad puede ser productiva.
-Educar a nuestros hijos en el seno familiar.
Con palabras y, sobre todo, con el ejemplo, llevando a visitar a los abuelitos, hablando bien de ellos, tratándolos bien, etcétera.-Involucrar a los ancianos a la sociedad.
Creando centros de esparcimiento, aceptándolos en trabajos adecuados a su edad.
Que el anciano no se sienta excluido del resto de la población y que pueda seguir sintiéndose productivo.
Por Liliana Jiménez Beltrán. La autora es colaboradora de Desarrollo y Formación Familiar, A.C. Monterrey